He perdido la esperanza en España

Molt bona tarda, hem rebut aquest matí aquesta carta d’Anónima i aqui la compartim a tots vosaltres:


He perdido la esperanza en España, he perdido la esperanza en su gente, en su política, en ese carácter rebelde que la definió ya hace tantos años atrás cuando luchaba por sus derechos.
Cada vez veo más España como algo ajeno a mí, distante, sin sentimiento. Siento que cada vez, esa parte de mí que es española, se apaga, se difumina. Que a contra corazón, la rechazo, me avergüenza. Y me duele, me duele al ver que mis raíces en España, que son andaluzas, se están secando y están pasando a ser un lastre y no un nexo de unión.

Una España que jalea y se siente orgullosa de la actuación policial del 1O, de la censura constante, del encarcelamiento por venganza, de la intervención de la identidad del ajeno (instituciones, escuelas, idioma, etc)… Orgullosa del discurso de “a por ellos”, del desinfectar, del de esterilizar, etc. Una España que no puede tener sitio en mi persona.

Esos no pueden ser mis valores.

Añoro esa España, que junta, lucho contra el prestige, contra la guerra, que se unió ante el accidente de Spanair, que se unió con cada atentado, que se unió para la mejora del mundo laboral, que se unió para la mejora de la sanidad pública, que se unió en las plazas y dijo ¡basta!, que el país es de la gente. Esa España que tendía la mano al diferente, pero que ahora mira hacia a otro lado, que se cree que el otro es de su propiedad, que no empatiza, que prioriza sus intereses, que no dialoga, sino que insulta, veja y humilla…

Y me duele, me duele al recordar que yo formé parte de esos movimientos que nos unieron y que hoy todos han olvidado. Que son agua pasada. Que son las arenas de un tiempo ya pasado.
La vida continuará, pero sé que mi memoria no va a olvidar. Deseo perdonar, pero cada vez que lo intento recuerdo esa España orgullosa, me viene a la mente que el perdón le es indiferente.
Y me agarro, me agarro con uñas y dientes a los gallegos, a los vascos, a los andaluces, a los madrileños y valencianos que se manifestaron, que empatizaron con la que hoy es mi tierra. A Cataluña, a su gente, a su lucha, por demostrar que, desde la colaboración, desde la unión y el coraje se puede intentar construir algo mejor. Y los admiro, por enseñarme que se puede fallar, pero que la dignidad es lujo que hay que conservar.

Y me agarro… Me agarro a la esperanza… A cada pequeño rayo luz… Sabiendo que a cada día que pasa más lejos estoy de lo que un día me sentí orgulloso de formar parte…

Anónima

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